Ser todo lo que no sos vos
Estaba sentada en frente a la ventana que daba al patio del fondo. La ventana era de lo mejor que tenía su casa nueva: se abría con postigos para afuera y dejaba bañar de verde todo su cuarto de huespedes. Hacía bastante que nadie iba a quedarse pero insistía en llamarlo así. Ella lo usaba para sentarse en la ventana y mirar, escribir, tomar café. Para esos momentos en los que una cuando se da cuenta de que romantizar la vida y vivir como en una película es posible. Miraba al verde y el verde la miraba a ella, haciéndola entrar en si misma, como un tubo frondoso donde solo pasaba quién se animara a profundizar en las junglas internas. Ahi estaba, metida entre sus ramas y ramificaciones, cuando el verde se empezó a secar. Las plantas ya no vibraban ni le sonreían, eran de un verde sequía que es más amarillo que verde, pero que tienen la vida clorofílica escondida dentro. Generalmente no se animaba a entrar ahí, desde niña, en los momentos de sequía, lloraba abrazada a su mamá porque ya ...